miércoles, 29 de octubre de 2008

El pucho y el porrón que entristecen...

Un nuevo hábito llegó al softbol femenino: ¿para quedarse?.
En el último argentino en Paraná (para muestra falta sólo un botón), llamó poderosamente mi atención haber visto jugadoras fumar un cigarrillo (o varios) antes de entrar a la cancha, incluso con la camiseta de su club puesta. Otras también bebiendo cerveza, ya sea antes o después de jugar.
En estas líneas no se está juzgando el fumar o beber alcohol, cada uno de su vida personal hace lo que le plazca, pero creo que es importantísimo recordar que mucha gente está observando a quienes son las mejores jugadoras del país, a quienes nos representan en el exterior, y que incluso, en ocasiones se convierten en "modelos a seguir"; y ver que algunas jugadoras de esa Selección Nacional pasean naturalmente con un cigarrillo, e incluso un vaso o una botella de cerveza en una fiesta deportiva de tal magnitud es ¡tristísimo!.
Vuelvo a repetir, no es mi intención criticar la vida personal de nadie, pero sí hacer referencia a que los grandes cambios empiezan con mínimos detalles, y que actitudes como ésta deslucen el esfuerzo que a diario realizan todas las mujeres softbolistas. Los éxitos son propios, pero no debe perderse de vista que lo que más importante de una camiseta no es el apellido que figura en su espalda, sino el frente, ese nombre, sea Buenos Aires, Paraná, Universidad de Río Cuarto, Pilar, City Bell, Dolphins, Argentina, u otro que con orgullo vestimos y defendemos en cada partido.

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